Tres culpables y cómo identificarlos
La situación es familiar: pones el iPhone a cargar antes de dormir y por la mañana tiene un 3%. O cero directamente. El cable parece conectado, pero la pantalla no responde. La primera reacción es de pánico. Sin embargo, la mayoría de las veces la causa es de lo más simple y se puede resolver en 10 minutos en casa. Lo importante es ir paso a paso.
El cable
El culpable más habitual. Los cables Lightning y USB-C duran de media entre un año y año y medio con un uso diario, y los de terceros de baja calidad duran incluso menos. Dobleces cerca del conector, pliegues marcados, rozaduras: todo esto acorta la vida útil del cable. Por fuera puede parecer en perfecto estado, pero por dentro uno de los pines ya no funciona.
Tuvimos un caso: nos traen un iPhone 13; el cliente llevaba tres semanas pensando que el fallo era del teléfono y estuvo a punto de dejarlo en otro taller para cambiar la batería. Al final resultó ser un cable de otra marca comprado en un marketplace. Conectamos uno original de Apple y cargó al instante.
El adaptador
Fallan con menos frecuencia, pero también fallan. Sobre todo si hay subidas de tensión en la red eléctrica o si el cargador ha sufrido caídas. A veces, simplemente no suministra la potencia necesaria: un cargador de 5W de un antiguo iPhone 6 funcionará de forma extremadamente lenta en un iPhone 15 Pro Max o ni siquiera cargará con un cable concreto. No es una avería, solo una incompatibilidad de potencia.
El puerto del propio iPhone
El puerto es una pieza de desgaste. Tras un año de uso intensivo, acumula polvo, pelusas del bolsillo y restos de suciedad. Los contactos se oxidan y la suciedad impide que el cable encaje bien. Un síntoma típico de puerto sucio es que el cable se conecta pero se desconecta a los cinco minutos, o que solo carga si mantienes el cable en cierto ángulo.
Hace poco vino un chico con un iPhone 14 con ese mismo problema. Miramos en el puerto y había una auténtica bola de pelusa del bolsillo de sus vaqueros. Lo limpiamos y todo volvió a funcionar sin necesidad de cambiar ninguna pieza.
Qué puedes comprobar tú mismo
- Prueba con otro cable. A ser posible, original de Apple o con certificación MFi. Si carga, la culpa era del cable, cámbialo.
- Cambia de adaptador. Cárgalo desde el ordenador por USB o usa el cargador de otra persona. Si funciona, el problema está en el adaptador.
- Mira dentro del puerto. Con buena iluminación o usando la linterna de otro smartphone. Si ves pelusa gris o suciedad, límpialo con cuidado con un palillo. Nada de objetos metálicos, nada de alcohol por dentro y sin forzar.
- Reinicia el teléfono. Suena a tópico, pero funciona. Un fallo de software a veces bloquea la carga.
- Prueba la carga inalámbrica. Si tu iPhone es compatible con MagSafe o Qi, colócalo en una base. ¿Carga? Entonces el problema está sin duda en el puerto o en el cable, no en la batería.
Cuándo es necesario acudir a un profesional
Si has hecho todas las comprobaciones, los cables y adaptadores funcionan perfectamente y aun así el teléfono no carga, ya se trata de un problema interno. Las causas posibles: pines doblados dentro del puerto, fallo del integrado de carga, degradación de la batería por debajo del nivel crítico o que le haya entrado humedad en el pasado y los efectos se noten recién ahora.
No conviene abrir el iPhone por tu cuenta. Con frecuencia vemos teléfonos tras una «reparación casera»: flex de batería roto, antena dañada... y al final el trabajo se duplica y cuesta el doble.
Si ninguno de los métodos anteriores ha funcionado, ven a iClub.pro en la calle Kommunisticheskaya, 35. El diagnóstico es gratuito, normalmente bastan entre 15 y 20 minutos para dar con la causa. El cambio de puerto en un iPhone lleva cerca de una hora. Te diremos el precio exacto tras el diagnóstico, cuando sepamos con precisión el alcance del trabajo.