Dejas el teléfono cargando por la noche y, por la mañana, tiene cero por ciento. O bien carga, pero muy lentamente: sube un 15% en una hora y se detiene. Es algo que nos preguntan a menudo, y la primera duda siempre es la misma: ¿qué se ha roto? ¿El cable, el adaptador o el conector del propio teléfono? Vamos a analizarlo paso a paso.

Por qué el iPhone deja de cargar

Hay varias razones, y varían mucho en gravedad. Lo más inofensivo es suciedad en el puerto o un cable dañado. Lo más desagradable es una placa de carga defectuosa o una batería hinchada. Entre estos extremos, hay muchas posibilidades.

La mayoría de las veces, el culpable es el cable. Los cables Lightning y USB-C son frágiles, especialmente cerca del conector. Si lo doblas sobre el borde de la mesa o lo enrollas alrededor del cargador, los hilos internos pueden romperse. Por fuera, el cable puede parecer intacto, pero ya no hay contacto.

El adaptador se rompe con menos frecuencia, pero sucede. Especialmente los cargadores baratos sin certificación: pueden dejar de suministrar el voltaje necesario. El indicador en el teléfono parece activarse, pero la carga no aumenta.

El conector en sí es otra historia. Se acumulan pelusas del bolsillo, polvo y migas. El contacto se interrumpe y el teléfono no reconoce el cable. O bien el conector está dañado mecánicamente: tiraron del cable bruscamente y algo se movió por dentro.

Qué puedes comprobar tú mismo paso a paso

  1. Prueba con otro cable. Preferiblemente uno original de Apple o con certificación MFi. Si con otro cable la carga funciona, ya has encontrado al culpable.
  2. Prueba con otro adaptador y otro enchufe. Suena trivial, pero hemos visto casos de personas que no pudieron cargar su teléfono durante dos días por un interruptor automático saltado en el cuadro eléctrico.
  3. Limpia el conector. Usa un palillo de dientes o un palillo de madera y hurga con cuidado en el interior. Te sorprenderá la cantidad de pelusa compactada que puede haber. No uses objetos metálicos, ya que rayarás los contactos.
  4. Reinicia el teléfono. Rara vez ayuda, pero a veces iOS simplemente pierde la conexión con el controlador de energía. Es una comprobación rápida que no cuesta nada.
  5. Comprueba la carga inalámbrica. Si tienes un iPhone 8 o posterior, colócalo en un cargador MagSafe o Qi. Si la carga inalámbrica funciona pero la cableada no, el problema está en el conector o en el cable, no en la placa ni en la batería.

Ejemplos de nuestra experiencia

Hace poco nos trajeron un iPhone 13; la dueña decía que no cargaba nada y pensaba que la batería había muerto. Abrimos el conector y había una pelusa tan densa como la de una chaqueta de invierno. Lo limpiamos en cinco minutos y el teléfono revivió. El diagnóstico es gratuito y la limpieza del conector cuesta desde 300 rublos.

Otro caso: un iPhone 12 Pro que cargaba, pero muy lentamente: solo subía un 40% durante toda la noche. Resultó que el cable tenía una rotura en la base que provocaba un contacto inestable. Cambiamos el cable y el problema desapareció. Pero a veces el cable está bien y la carga lenta se debe a una batería degradada que ya no retiene la corriente adecuada. Ahí no se puede saber sin hacer mediciones.

Cuándo necesitas un técnico sí o sí

Si ya cambiaste el cable, el adaptador y limpiaste el conector, pero la carga sigue sin funcionar o se comporta de forma extraña, no sigas investigando por tu cuenta. Especialmente si ocurre algo de esto:

  • el teléfono se calienta más de lo normal al cargar;
  • la carga fluctúa: salta del 50% al 30% y vuelve al 50%;
  • el iPhone se apaga cuando tiene un 20–30% de carga;
  • el conector se mueve o se escuchó un crujido al conectarlo;
  • el teléfono se ha mojado, incluso si después funcionó bien.

Esto ya es un problema de batería, del controlador de energía o de daños ocultos en el conector. Sin el equipo adecuado, no se puede solucionar.

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