Qué está pasando y por qué es tan molesto

Dejas el iPhone cargando por la noche y por la mañana tiene un 3%. O el icono del rayo parpadea, pero el nivel de carga no sube. O simplemente no hace nada. Esto le pasa a cualquier modelo, desde un 6 hasta un 15. Por lo general, hay tres culpables: el cable, el adaptador o el propio puerto del teléfono. Con menor frecuencia, un fallo de software o un problema en la placa base. Vamos a revisarlo por orden, de lo más sencillo a lo más complejo.

El cable: el culpable número uno

A decir verdad, en la mayoría de los casos que nos traen al taller, el problema resulta ser precisamente el cable. Se estropean rápido. Sobre todo si el teléfono suele estar en la mesita de noche y el cable se dobla constantemente cerca del conector: el recubrimiento se agrieta y los filamentos internos se rompen. Por fuera puede parecer impecable, pero ya no funciona.

Comprobarlo es fácil: prueba con otro cable. A ser posible, original de Apple o con certificación MFi. Con frecuencia, el iPhone ni siquiera reconoce los cables baratos sin esta certificación: simplemente se negará a cargar y mostrará un aviso de accesorio no compatible.

El adaptador: lo siguiente a comprobar

Si con otro cable no cambia nada, revisamos el adaptador. Conéctalo a otra toma de corriente. Suena obvio, pero tuvimos un caso: un cliente trajo un iPhone 12 convencido de que fallaba el conector. Resultó que la regleta de su escritorio estaba sobrecargada y no suministraba suficiente potencia. Lo enchufó directo a la pared y funcionó a la primera.

Intenta cargar el teléfono con otro adaptador o desde un ordenador por USB. Si desde el ordenador carga pero con el adaptador no, el adaptador está muerto. Si no carga con nada, seguimos buscando.

El puerto: lo revisamos al final

El conector Lightning o USB-C del iPhone es pequeño y en él se acumula de todo. Pelusa de los bolsillos, restos de tejido de las mochilas, migas... Todo esto se compacta e impide físicamente que el cable encaje hasta el fondo. El contacto se pierde.

Coge una linterna y mira dentro del puerto. Si ves suciedad compactada o pelusas, límpialo con cuidado usando un palillo de madera. No utilices nada metálico o rayarás los contactos. Un bote de aire comprimido también ayuda.

A menudo nos traen el iPhone 13 diciendo que solo carga si sujetas el cable en cierto ángulo. Lo miras con una lupa y el puerto está tan atascado que el conector físicamente no entra del todo. Lo limpiamos delante del cliente y empezó a cargar al instante.

Qué puedes hacer tú mismo, paso a paso

  1. Prueba con otro cable, original o con certificación MFi.
  2. Cambia de adaptador y prueba en otra toma de corriente.
  3. Cárgalo desde un ordenador por USB para descartar el adaptador.
  4. Inspecciona el puerto con una linterna y límpialo con un palillo si es necesario.
  5. Reinicia el iPhone: a veces soluciona bloqueos de software relacionados con la carga.

Si tras todo esto el teléfono sigue sin cargar, ten por seguro que el problema no es del cable ni de la suciedad.

Cuándo es imprescindible acudir a un técnico

Hay situaciones en las que no puedes hacer nada por tu cuenta. Si el teléfono se ha mojado —incluso si se secó y funciona—, el puerto puede haberse oxidado. La corrosión destruye los contactos lentamente, a veces una semana después de mojarse. Si el iPhone se ha caído y tras el golpe ha dejado de cargar, lo más probable es que algo se haya movido o se haya soltado una conexión en la placa. Esto ya no se arregla con un palillo.

También ocurre que se prueba todo, se cambia todo y sigue sin cargar. En ese caso, la avería puede estar en el controlador de carga de la placa: es una reparación a nivel de microelectrónica y no se puede hacer sin equipamiento profesional.

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